5/18/2017

Ocho horas

8 horas de trabajo, 8 horas de descanso, 8 horas de lo que deseemos, 8 hora

5/17/2017

Temporalidad y abstracción en Carol Bove


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Carol Bove, Hylomorph, 2016
Desde la ventaja de la temporalidad hoy, la modernidad es el pasado y lo contemporáneo sinónimo de actualidad. Pero la dinámica de lo viejo y lo nuevo no deja de renovarse. La pasión moderna por las formas orgánicas de la naturaleza mantiene su encanto en las nuevas generaciones. Pienso en la obra de Carol Bove y sus especímenes naturales – maderas a la deriva, conchas y corales, hojas y plumas – insertadas en la escultura más reciente. Su obra combina escultura y ensamblaje conceptual – “esculturas collage” las llama – transformando materiales dispares que en su interconectividad difuminan las fronteras de los periodos de tiempo. Este caleidoscopio de reverberaciones conceptuales y formales tiene, sin embargo, la capacidad para periodizar. Estas piezas de Bove, aún en lo que tienen de reescritura del canon de la escultura abstracta moderna mientras al mismo tiempo lo crea – y en diálogo con figuras masculinas como Giacometti, Anthony Caro o John Chamberlain – es deudora de aquellos arreglos o disposiciones apropiacionistas de artefactos culturales que presentaban una atmósfera bohemia y utópica de los años 60 y 70. Este giro ahora hacia la escultura abstracta modernista está en conversación con la historia social de las formas. No deja de sorprender la capacidad para que ideas y formas que muchas veces pensamos que han quedado obsoletas sean capaces de emerger a la superficie, renovarse y situarse, de nuevo, en un primer plano de la actualidad artística. Estas esculturas son más bien “gestos abstractos” que obras propiamente abstractas, pues no evaden su referencialidad.

El espacio de la exposición y la arquitectura de la galería se incorporan a la “composición” de elementos, del mismo modo que el estante y el mueble servía como receptáculo del display y conector entre ítems. La observación temporal de la transformación de un objeto o cosa en una obra de arte es un atributo moderno que Carol Bove parece querer resucitar. Este neo-modernismo historicista es propio de artistas para quienes la historia del arte del siglo xx no cesa de proyectar su larga sombra sobre el presente. Y sin embargo el arte de Bove responde a la búsqueda existencial de ordenación de un macrocosmo personal donde una actitud coleccionista (deseada, buscada, encontrada) e historiadora crea una identificación intersubjetiva entre sujeto y objeto. 

* Metacomentario en relación a la entrada anterior sobre la escultura de Ángel Ferrant. 

Carol Bove,  Cuneiforms, 2011

5/15/2017

Lo viejo nuevo


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Ángel Ferrant, Serie de esculturas "Objetos Hallados", años 1940.



Esculturas de Ángel Ferrant entre lo natural y construido. En un texto de 1923 titulado “El regionalismo en arte”, Ángel Ferrant (Madrid 1890 – 1961) escribió esta enigmática frase: “si bien es verdad que existe un arte contemporáneo, puede decirse que no existe un arte moderno”. Lo que el escultor buscaba era un arte acorde a su tiempo. Leídas desde nuestro presente, las categorías de lo “contemporáneo” y lo “moderno” parecen trastocadas o invertidas. El énfasis en la primera a expensas de la segunda suena ahora profético. Ferrant fue un artista moderno, precursor de la vanguardia española junto con Julio González y Alberto Sánchez. Desde la ventaja de la temporalidad hoy, la modernidad es el pasado y lo contemporáneo sinónimo de actualidad. Esta exposición cautiva cuando situamos sus formas en el contexto de un arte contemporáneo obsesionado con una estética de la modernidad que mitifica, y a la que únicamente puede acercarse a través de la referencia y la cita.


Seguir leyendo, Babelia, El País, 13-05-2017